La infatigable lucha antiminera de Francisco Pineda



Por en octubre 26, 2011 | 6:06 PM | Imprimir

La infatigable lucha antiminera de Francisco Pineda

No se trata de una ficción, es la historia entre David y  Goliat, la lucha de un hombre que organizó a su comunidad y ha evitado (hasta el momento) que El Salvador pierda la poca agua dulce que posee a cambio de una enorme tajada de dólares provenientes de la minería a cielo abierto.

En la actualidad cientos de proyectos mineros han comenzado a proliferar por toda América Latina, la mayoría de ellos dirigidos por grandes potentados provenientes de Canadá y Estados Unidos. La tecnología aplicada sigue una lógica de extracción a gran escala que provoca daños irremediables sobre el ambiente, la economía local y la salud de las comunidades asentadas en el lugar concedido para desarrollar este tipo de actividad.

Ante tal escenario, vale la pena apuntalar la mirada a El Salvador, país conocido por su violencia y marginación, pero que, ante un potencial escenario de devastación ambiental proveniente de la minería a cielo abierto, pudo configurar una heroica resistencia, gracias, en gran medida, a la labor de Francisco Pineda, campesino titulado en agricultura sostenible, fundador y presidente del Comité Ambientalista de Cabañas, asociación de voluntarios dedicada a proveer información y soluciones ambientales a los más necesitados.

En El Salvador, la consigna es contundente “el agua vale más que el oro”. Desde hace unas décadas el líquido vital ha comenzado a escasear. No por ser un país con poca precipitación, ya que su clima es tropical, sino por la lastimosa cantidad de agua contaminada. Se calcula que cerca del 90 por ciento de las aguas superficiales no pueden ser consumidas. Prácticamente todas las aguas residuales tanto municipales como industriales se vierten sin tratamiento alguno en ríos y quebradas, reduciendo así la disponibilidad de agua limpia para la población rural.

Permanecen en estado prístino tan solo el tres por ciento de los ríos de caudal natural del país. El agua limpia que aún fluye en el río Lempa, el de mayor longitud en El Salvador y cuya cuenca abarca casi la mitad del país, es imprescindible para la vida y sustento de la población rural de la región, siendo la base de abastecimiento para cuatro millones de habitantes.

Esta vergonzosa situación podría empeorar debido a la minería a cielo abierto que requiere grandes cantidades de agua para operar. El Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA por sus siglas en inglés) ha facilitado la operación de empresas extranjeras en El Salvador, obteniendo éstas permisos de exploración para toda una variedad de proyectos de desarrollo, incluyendo la explotación de minas de oro y plata. La extracción de oro es particularmente nociva para el ambiente. Frecuentemente las empresas mineras se valen de un proceso conocido como lixiviación con cianuro por el cual esta sustancia química de alta toxicidad se disuelve en agua derivada de fuentes locales y se aplica a una pila de rocas para así extraer el oro contenido en éstas. El escurrimiento tóxico se esparce sobre el terreno circundante y a menudo termina contaminando ríos, quebradas y aguas subterráneas.

Francisco Pineda, conciente de la amenaza minera comenzó a organizar a su comunidad y devino un reconocido líder ambientalista en su región. En 2002, el gigante minero canadiense Pacific Rim dio inicio a la fase exploratoria de una operación minera para la extracción de plata y oro en Cabañas. El gobierno no hizo nada por oponerse y mostró incluso desinterés por las consecuencias ambientales que dicha actividad tendría para los bosques de la región y el río Lempa.

Sin embargo las mineras no previeron la reacción social, originada en 2004, cuando Pineda descubrió que el agua que servía para irrigar sus cultivos había dejado de fluir por completo. Al caminar por la quebrada, Pineda se encontró con bombas de la Pacific Rim que extraían agua para sus operaciones exploratorias río arriba. El saqueo había iniciado.

Reconociendo el potencial catastrófico de esta situación, él y sus vecinos se dirigieron de inmediato a las autoridades locales para expresar su preocupación sobre el abastecimiento de agua, pero fueron ignorados. Los funcionarios argumentaron que las oportunidades de empleo y desarrollo eran más importantes. No obstante, Pineda y sus colegas se dieron cuenta de que la población no estaba calificada para el tipo de empleos altamente técnicos que la Pacific Rim crearía. Procedieron entonces a dar impulso a un movimiento popular que eventualmente lograría parar el proyecto minero. Pineda y sus colegas se dedicaron de inmediato a educar a la población de Cabañas, de puerta en puerta y en asambleas comunitarias organizadas por ellos mismos. Desde 2004, el movimiento ha crecido hasta incluir 26 comunidades y más de 450 miembros. Pineda ayudó a establecerla Mesa Nacional Frente ala Minería, y con su coalición organizó una serie de manifestaciones a escala local y nacional para que se le preste más atención al asunto.

La oposición al proyecto se fue consolidando, sin embargo los beneficiarios del proyecto minero respondieron con amenazas y ataques mortíferos. En 2009 fueron asesinados tres compañeros de Pineda. Otro activista opuesto a la mina fue secuestrado y su cuerpo hallado en un pozo con señales de tortura.

Hoy día, Pineda vive bajo protección policial todo el tiempo. Ha prometido continuar la lucha en cualquier circunstancia. Pineda ha conseguido una apreciable victoria, hasta ahora el gobierno salvadoreño aún no le ha concedido a la Pacific Rim el  permiso de extracción para seguir adelante con su proyecto, por lo que la empresa ha disminuido en un 50 por ciento la zona donde realiza actividades de exploración. El clamor público despertado por el movimiento fue tal que logró disuadir al presente gobierno, a pesar de los intereses económicos, incentivos financieros y los fondos de desarrollo ofrecidos por la Pacific Rim. Se trata de un ejemplo a seguir para varios movimientos de oposición latinoamericanos.

Sin embargo, es posible que esta victoria sea momentánea. Amparándose en el CAFTA, la Pacific Rim ha demandado por $100 millones de dólares a El Salvador por incumplimiento. La demanda pone en duda la soberanía de los países signatarios y su derecho a decidir por su propio futuro. Además, irónicamente, la Pacific Rim es una empresa con sede en Canadá, país que no forma parte del CAFTA. Para sortear este obstáculo legal, la Pacific Rim entabló la demanda a través de una subsidiaria estadounidense. Hasta el momento no ha habido resoluciones.

Este caso es paradigmático por el eco internacional que ha causado, Francisco Pineda fue galardonado con el Premio Goldman de Ecología en 2011, hecho que permitió que las sucias prácticas mineras quedaran evidenciadas en el orbe. La vida de Pineda nos invita a reflexionar sobre el neocolonialismo que privatiza ganancias enormes en países pobres y socializa la insoslayable merma del medio ambiente, la afectación a la salud y el trastorno del estilo de vida. Un ejemplo digno de recordar y enaltecer en tiempos difíciles.

 Autora: Marta Franciolli

De origen italiano y costarricense, nació en la ciudad eterna de Roma, donde vivió su niñez y otros bellos lapsos de su vida. Finalmente se mudó a Costa Rica, desde donde ha adquirido un amor especial por la exuberante naturaleza centroamericana. Amante de la fotografía, el cine y las artes circenses, terminó por estudiar ciencias políticas  porque desea inculcar mayores cambios en el consumo, la economía y la mentalidad de las personas a través de políticas públicas que inculquen mayor educación y respeto hacia nuestro entorno y los demás seres vivos que habitan en éste. 




Artículos , ,

Artículos Relacionados

Un comentario


  1. Anna efdokata, 2 años hace Responder

    Excelente artículo, este hombre es verdaderamente inspirador


Deja un comentario