Encuentro con un pequeño agricultor en Guatemala



Por en enero 2, 2012 | 3:33 PM | Imprimir

Encuentro con un pequeño agricultor en Guatemala

Michael Luigi Gorham continúa su camino por América Latina en busca de proyectos verdes. A través de internet encontró a Federico Machón, pequeño agricultor del Petén que, con escasos recursos, ha generado mecanismos agrícolas sustentables que requieren la mano de oportunos viajeros dispuestos a pasar algunos días en la selva tropical.

Federico me dijo que el chofer del camión sabría dónde está su domicilio, pero no lo sabía. Por suerte los chapines son muy simpáticos, y cuando el chofer me vio desesperado, insistió en prestarme su celular para localizar a mi futuro anfitrión.

Estaba en el corazón de la selva guatemalteca, en Petén. Mi misión del momento era encontrar a un  campesino peculiar que invita a los viajeros a conocer su proyecto de vida ecológico guiado por la simplicidad voluntaria. Su nombre era Federico Machón, y así describe su hogar:

Mi casa es lo suficientemente cercana a Tikal, Yaxhá, El Mirador y muchos más sitios hermosos. Nosotros cocinamos con fuego a la intemperie, bebemos agua de lluvia, vivimos sin electricidad y hemos construido un baño seco. Como lo entenderás, mi casa es hermosamente sencilla, aunque tenemos un vivero que te permitirá disfrutar de coloridas flores visitadas frecuentemente por pájaros.

Contacté a Federico a través de couchsurfing, una página en Internet destinada a la búsqueda de hospedaje gratuito con gente local alrededor del mundo.

Al pedir alojamiento, Federico se mostró dispuesto y me dijo que tomara un camión desde Flores,  todo me pareció confuso, pero el chofer me ayudó y después de una hora de camino por la selva indómita,  llegué a un sitio perdido entre la exuberante vegetación. Grité por Federico y no escuché respuesta.

Finalmente encontré una casita que parecía abandonada. Dudé en el chofer, dude en mi anfitrión,  la luz del día se diluía, estaba solo, perdido en tierra de nadie y la angustia se apoderó de mí.

De repente una moto ruidosa se acercó, la conducía el mismo Federico Machón, quien estaba acompañado por sus dos pequeñas hijas y una joven morena hermosa.

Federico me invitó a  pasar a su casa de madera con techos de aluminio.  En su interior habían poquísimos objetos distribuidos en dos pequeños cuartos y una estufa de leña.

Me presenté mientras le ayudaba a montar las hamacas y pronto se hizo de noche. Nos sentamos en una mesa de madera y Federico me contó su historia a la luz de la vela.

De origen salvadoreño, Federico trabajó en los Estados Unidos, hizo mucho dinero, adquirió propiedades y se desilusionó del estilo de vida de “los gringos”, entonces decidió volver a Centroamérica, esta vez a Guatemala, donde con arduo trabajo pudo obtener la casa que esa noche me albergaba.

Desde entonces ha intentado vivir con gran simplicidad, un tanto por necesidad, otro tanto por conciencia ambiental.  Federico posee un amplío terreno sin límites claros, del cual proviene todo su sustento. En sus inicios solía vender  limones de su jardín, pero la demanda se desplomó. Ahora su plan es preparar salsas con chiles  y venderla a los restaurantes locales.

Por la mañana, Federico me mostró su jardín. Me llevó por senderos invisibles mientras  me explicaba cómo sus plantas se complementan una a otra. Me decía que ciertas hierbas protegen a otras de las plagas, que ciertos insectos cuidan sus cultivos de forma natural y que lo que aparentemente es un caos, por parecer no trabajado, es en realidad la aplicación de un mecanismo de equilibrio natural que no requiere mucha intervención. Ahí todo se basaba en una especie de permacultura muy práctica.

La gracia de sus cultivos proviene del reuso de todo lo que encuentra gratuitamente en su entorno inmediato. En vez de charolas o masetas, Federico usa envases de plástico arrojados a la basura.

Federico hace composta con el material orgánico que recolecta de todos sus vecinos.  Detrás de su casita ha instalado cinco lombricompostas que le fascinan. Al explicarme el mecanismo de degradación natural de la composta  se detiene un momento y me dice:

-¿Quieres sentir algo magnífico?, entierra tu mano hasta el punto más profundo, ¿no es una belleza?-.

-Sí Federico, es hermoso.-

Frecuentemente Federico va a los viveros y recicla las plantas que se desechan. Me contó que una vez encontró una bugambilia tirada y le cortó cinco ramitas que cuidó hasta que se recuperaron, después de un tiempo vendió la planta en el mismo vivero. Cuando le pagaron,  les dijo, -tengo que ser honesto con ustedes, acabo de venderles su basura.-

Federico me mira a los ojos y me dice: sabes Michael, -hay que pensar en grande-. El jardín, su hogar y él mismo, tienen recursos muy humildes y limitados, pero a la vez, en su imaginario el desea tener logros “grandes”.

En su casita me explica con determinación -Allí es donde las camas elevadas van a quedar para que recojan la mayor cantidad de agua,  allá es donde los cerdos estarán y aquí están los chiles para la salsa-.

Federico planea que los cerdos produzcan gas metano a través de un biodigestor, revuelvan  su composta y de vez en cuando den de comer. Pero los chiles son la base de su proyecto, porque, según dice, serán los que generarán mayor valor agregado. Mi anfitrión considera que la demanda  es tan grande, que incluso no podrá cubrir su propio mercado.

Sus cultivos mezclan los químicos y lo “orgánico”. Asegura haber leído bastante sobre malos agroquímicos, pero su pragmatismo también lo hace rechazar lo meramente orgánico. Considera que los químicos en moderación pueden ayudar al productor.

Al fin del día, tras conocer su proyecto, me siento exhausto.  Él todavía tiene energía  para cuidar el jardín y entretener sus hijas. Desde la ciudad he construido muchos prejuicios sobre la manera correcta de manejar el campo, sin duda es una labor que exige mucho esfuerzo físico y su rentabilidad es pequeñísima, más aún si se es un pequeño propietario como Federico.

Finalmente me resulta difícil criticar a Federico, quien tiene ideas sólidas y prácticas para mejorar su condición y asegurar un futuro prospero a sus hijas. Resulta admirable su imaginación y determinación por alcanzar una vida más sustentable  y auto suficiente.  Todos podemos aprender algo de él. Federico acepta personas en su casa y les trata como familiares.

Federico busca más personas que deseen apoyarlo en su proyecto. Si deseas entrar en contacto con él, escríbele al siguiente correo:

http://tierranuevaproject.blogspot.com/

Autor: Michael Luigi Gorham

De origen italo-británico ha contribuido a lucha contra la industria del carbón en Gran Bretaña. Llegó a México para participar en los campamentos alternativos de Klimaforum10 y Vía Campesina, mientras transcurría la COP16 en Cancún. Estudió filosofía, lingüística e idioma inglés. Ha trabajado como maestro, cocinero, periodista y campesino. En México ha participado en proyectos ecológicos como el Eco-depa y KlimaXforum.

 

 

 





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