¿Exterminaremos a los anfibios de la faz de la Tierra?



Por en marzo 6, 2012 | 6:03 PM | Imprimir

¿Exterminaremos a los anfibios de la faz de la Tierra?

Ranas, sapos, ajolotes y salamandras han alcanzado niveles insólitos de vulnerabilidad ante múltiples frentes antropogénicos que, de no cesar, condenarán a los anfibios a desaparecer. La bióloga Lovisa Ekelund nos comparte un alarmante diagnóstico sobre los factores que han alterado la vida de estos animales; sin embargo, aún con la adversidad, hay esperanza.

Todo organismo vivo interactúa con su medio ambiente; sin embargo nada es estático y la intervención de nuevos factores altera paulatinamente el dinamismo de dichas interacciones. Aunque este cambio es un proceso evolutivo natural, el ser humano ha acelerado, en tan sólo 100 años, una insoslayable crisis en la biodiversidad. El planeta enfrenta el sexto fenómeno de extinción masivo conocido en la historia, siendo el grupo de los anfibios el más afectado. Muchos de nosotros recordaremos haber atrapado o escuchado ranas o sapos cuando éramos niños; no obstante preguntémonos hoy ¿Cuándo fue la última vez que  encontramos una rana en libertad?

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) reporta que de 6,285 especies de anfibios descritas el 30% está considerado como amenazado,  así como un 25.4% son tan poco conocidos que no se posee información suficiente para saber cuál es su estatus. Estas cifras no incluyen las estimadas 3 mil a 6mil especies aún sin describir.

“Lo más alarmante es la velocidad con la que estas especies están desapareciendo, la cual es mil  veces más alta que en cualquier otro periodo de su existencia.

A continuación abordaremos algunas de las causas principales de la declinación de anfibios a nivel mundial.

Una de las causas principales es la pérdida y fragmentación del hábitat.  El efecto de lo anterior es evidente en los anfibios. Ellos desaparecen del área. La falta de humedad y el exceso de luz son letales y recluye sus escasas poblaciones a lugares más aislados.  Un buen ejemplo lo constituye la pérdida de las sabanas brasileñas que solían ser ricas en especies endémicas de anfibios y reptiles, hasta que la construcción de Brasilia las transformó en tierras de agricultura y ganadería. Además, se ha visto que la recolonización de áreas por anfibios es lenta; suele tardar de 20 a50 años.

La contaminación es otro factor importante en la desaparición de anfibios. Los casos de contaminación industrial son obvios; sin embargo, otros contaminantes que no consideramos tan importantes también son devastadores para los anfibios. Tal es el caso de los fosfatos en los detergentes que a pesar de no ser tóxicos al ser diluidos en agua, van cambiando discretamente los microambientes donde habitan los anfibios. Ellos al respirar por la piel resienten cualquier cambio rápidamente. Así ocurre con plaguicidas y fertilizantes también.

La lluvia ácida por otro lado, afecta gravemente a los anfibios pues gran parte de su vida la pasan en ambientes acuáticos. El agua, incapaz de neutralizar la lluvia ácida, disminuye su pH considerablemente. Esto afecta a adultos y juveniles, pero el problema principal son los embriones. Los huevos de anfibio sufren un 50% de mortandad en un pH de 4.5. Agua un poco menos ácida no termina con los embriones, pero provoca anomalías que causan la muerte durante la metamorfosis. De esta forma, la lluvia ácida puede provocar cambios en las estructuras de las poblaciones favoreciendo a una especie sobre otra.

El comercio  e introducción de especies exóticas de anfibios es otra de las causas que nos han llevado a esta situación. La rana Eleutherodactylus coqui, por ejemplo, fue introducida a Hawái desde Puerto Rico gracias al comercio de plantas ornamentales. Aunque se supo de su introducción a tiempo para erradicar a la especie de las islas, no se tomaron los esfuerzos necesarios y ahora su población ha explotado de manera impresionante. Los efectos negativos no sólo han ocurrido en cuestiones ecológicas; el incremento en las poblaciones de esta rana ha afectado los negocios turísticos debido a su canto de volumen muy alto. Sin embargo, el ejemplo más claro lo constituye la expansión del hongo Batrachochytrium dendrobatidi a través de la exportación de ranas africanas para el trabajo de laboratorio.

Este hongo infecta la piel de  las ranas y las partes adyacentes a la boca en renacuajos provocando  chytridiomicosis, enfermedad cuya aparición en una población de anfibios puede ser devastadora, ya que acaba con ella completamente. Actúa queratinizando la piel de los anfibios e impidiendo la respiración a través de la piel. El hongo se conoce desde 1930; sin embargo, no se sabe si su amplia y exitosa distribución es debida al cambio climático o al hecho de que el hongo se ha vuelto más virulento. De cualquier forma, para 2004 ya se encontraba en todos los continentes excepto Antártica y Asia.

Otro problema grave y misterioso es la reciente aparición de deformidades en los anfibios. Un porcentaje de 5% de individuos con deformidades en una población es considerado normal; sin embargo, reportes recientes afirman que este porcentaje se sitúa ahora entre el 15% y 90%. ¿Qué provoca esto? Entre las posibles hipótesis se plantea el aumento de la radiación ultravioleta, la contaminación por químicos o quizá una infección parasítica.

Cuando leemos sobre extinción de especies, a veces nos cuesta imaginar las posibles consecuencias que esto podría tener sobre nosotros. Sin embargo, es importante comprender que los anfibios son bioindicadores por excelencia.

Debido a su respiración cutánea, los anfibios constituyen la prueba viviente del daño que el hombre le está provocando al planeta.

Debemos considerar que los anfibios son un eslabón importante en las redes alimentarias, consumiendo miles de invertebrados y sirviendo de presas para innumerables animales de mayor tamaño. Además la piel de los anfibios ha resultado ser una interesante e inexplorada fuerte de químicos con posibles usos en la medicina. Hablamos de antibióticos, analgésicos y compuestos que posiblemente son capaces de bloquear la transmisión del VIH, por ejemplo.

La perspectiva a futuro es negra. Sin embargo, es necesario informar que desde que la alarma por la desaparición de los anfibios resultó ser cierta en el primer congreso de herpetología en Canterbury en 1989, se han formado innumerables asociaciones a nivel mundial para tratar de frenar este proceso. Entre ellas destacanla DAPTF (The Declining Amphibian Populations Task Force), la Amphibian Suvival Alliance dentro dela IUCN,la Amphibian Ark, entre muchas otras. Ellos sugieren diversas maneras en las que el ciudadano común puede colaborar. Entre ellas se encuentra donar fondos a este tipo de organizaciones a través de eventos en pro de la conservación de los anfibios, tener mucho cuidado en la compra y manejo de mascotas, ayudar a educar e informar a otras personas y la creación de tu propio estanque amigable para anfibios. Sin embargo, creo que es esencial tomar consciencia de nuestros actos rutinarios que se suman a la lista de amenazas para los anfibios y otras innumerables especies, evaluar nuestro estilo de vida y actuar para disminuir nuestra huella ecológica.

 

En la siguiente liga pueden encontrar una guía para la construcción de un estanque amigable para anfibios:

http://www.treewalkers.org/operation-frog-pond/pond-guide

 

 

Autora: Lovisa Ekelund

De padres extranjeros, pero nacida en México, es amante de la naturaleza y  actualmente estudia Biología en la BUAP en Puebla.  Desea ejercer su profesión en un ámbito que no contribuya a la explotación, egoísmo, materialismo y maltrato presente en las ciencias. Curiosa de la educación y aprendiz de agricultora. Entre sus pasatiempos se encuentra viajar, leer, escribir, cocinar y pintar.

 

 

 

 





Artículos , , ,

Artículos Relacionados

Deja un comentario